El andén de la estación

Del andén de la estación parte el tren. Viajar en tren es compartir, conocer gente y lugares. Este blog es como un tren, donde todo cabe y al que todos pueden subir.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Un trono de color salmón

...y se acostumbró a ese reducido espacio, tanto, que era incapaz de abandonarlo, incluso cuando de hacer sus propias necesidades se tratara.
De pequeño disponía de un orinal de patito, apropiado a su tamaño. Fue creciendo y éste con él, disponiendo de orinales más grandes de diversas figuras, hasta que Jacinto tuvo la feliz idea de instalarle un retrete en una esquina.
Más que un retrete era un espacio al aire libre con un pequeño lavabo, una ducha y una taza de evacuación. Eso sí, no era una taza normal sino la mejor del mercado, con mochila, de color salmón reluciente y con un tirador que parecía de oro. Tanto le llamó la atención que, Gustavo Sol, se sintió atraído, comprobando con satisfacción ese frescor agradable que se apreciaba al sentarse en ella, recreándose, disfrutando cada minuto que permanecía allí posado de forma que, poco a poco, hizo de su particular retrete el pequeño rincón donde más a gusto estaba, haciendo de la taza de color salmón su auténtico trono.

martes, 28 de febrero de 2012

Veintidós años

Qué son veintidós años. Es muy difícil dar un significado a ésta cifra. En este momento me viene a la memoria la inolvidable canción de Joan Manuel Serrat: : "Ara que tinc vint anys". Veintidós años tienen distinto significado cuando se tiene esta edad o cuando se ha pasado de los cincuenta.

Estos días le escuché a un joven de ésta misma, o aproximada edad, decir : "Todo lo que soy no se lo debo a nadie, lo he conseguido con mi sudor". Quedé pensando y me quedé con las ganas de preguntarle: ¿y qué es lo que has conseguido?. Yo mismo contesté a esa pregunta: ¡Nada, no has conseguido nada!. Y realmente es así.  Cuando pasas de una cierta edad es cuando te das cuenta del tiempo que has perdido cuando tenías esos años y lo mucho que podías haber hecho. A esa edad no te das cuenta de ello. Todo lo ves lejano y piensas que aún te queda mucho tiempo para hacer "muuuchas" cosas, pero la vida es un suspiro y cuando te quieres dar cuenta, has llegado tarde.

Veintidós años apenas es el principio y, aún así, a través de las distintas etapas de esta corta vida muchas vivencias, aunque no las reconozcamos, van dejando su huella y es lo que te hacen madurar, unas veces más deprisa, otras más despacio. Se pasan momentos buenos y otros no tan buenos. Quizás sean los momentos menos buenos los que mejor nos pueden ayudar, y todos hemos pasado, en mayor o menor medida situaciones que nos han angustiado, a nosotros mismos y a los que están a nuestro alrededor:

 "Vull cantar a l´amor, al primer, al darrer,
al que et fa patir, al que vius un día"

 Pero cuando somos capaces de superar estas situaciones, un gran paso adelante hemos dado.

Con veintidós años tenemos el defecto de no escuchar porque nos creemos por encima de muchas cosas y pasados los cincuenta tenemos, quizás, el defecto de no sabernos expresar y el de no saber ponernos en ese lugar. Lo que pone de manifiesto que a ambas edades todos tenemos que algo que aprender y aportar.

Veintidós años, una edad ideal para caminar, sobre todo para no quedarse parado y esperar. Una edad para forjarse ilusiones, teniendo en cuenta que las ilusiones no llegan por si solas hay que alimentarlas y luchar por ellas. Una edad para plantearse objetivos e ir a por ellos, salvando obstáculos, pero con decisión, sin dar tregua al desánimo y a la desidia , porque el tiempo cada vez pasa más deprisa y por ello no hay que desperdiciar ese preciado e intangible oro.

Con esta canción que siempre estará vigente, como muy bien lo entiendió el propio Serrat con los sucesivos títulos : "Ara que fa vint anys que tinc vint anys", Ara que fa vint anys, que fa vint anys que tinc vint anys"..., quiero terminar con parte de esa inmortal canción que creo vienen muy..., a éste momento:

"Avui que encara tinc força,
 y no tinc l´ànima morta,
 i em sento bullir la sang"

Hay que aprovechar este momento que pasará y no volverá.
"""a  











lunes, 27 de febrero de 2012

Solo cinco minutos

Cansado llegué a casa. Solo pensaba en coger una cerveza, bien fría, y sentarme en el sillón, frente al televisor, a saborearla y relajarme. Abrí la ventana penetrando, como una exhalación,  la brisa del mar. Me asomé atraído por el rumor del tráfico y el griterío de la chiquillería que correteaba por el parque aledaño. De repente escuché cómo se cerraba la puerta de la calle. Sobresaltado me giré, no recordaba haberla dejado abierta, y un escalofrío recorrió mi cuerpo. 
Bajo el sillón guardaba un bate de béisbol, lo tomé empuñándolo con fuerza, con tensión y, sigiloso, comencé a revisar cada rincón de la vivienda temeroso de que alguien se hubiese colado en la misma. Por mi cabeza pasaron mil imágenes y temí por mi vida. Siempre fui bastante despistado y supuse que, al cruzar el umbral de la puerta, la dejé abierta inconscientemente.
Sudores recorrían todo mi cuerpo. Una respiración entrecortada se escuchaba procedente de mi habitación, mi corazón latía con fuerza, a doscientas pulsaciones. Lentamente llegué a la habitación cuya puerta estaba ligeramente entornada, en penumbra, y tuve miedo de meter la mano y acceder a la clavija de la luz. Con el bate empujé la puerta, despacio, con la mirada atenta, la respiración entrecortada subía en intensidad, parecía proceder del interior del armario empotrado. Observé todo mi alrededor y decidido fui acercándome despacio al armario, las piernas flaqueaban solo de imaginar lo que podía encontrarme tras esa puerta. La abrí bate en alto y, ¡horror...!, navaja en mano, con el rostro tapado por un pasamontañas, se abalanzó sobre mí, caímos al suelo. Forcejeamos con furia, yo tratando de esquivar la navaja, él sujetando con la otra mano el bate. En el forcejeo sentí un fuerte golpe en la cabeza quedando como flotando en una nube, semiinconsciente y perdiendo toda posibilidad de defenderme, percibía lo que sucedía a mi alrededor pero apenas podía moverme, era el final. La mano en alto del encapuchado sostenía la navaja que, sin remisión, iba a introducir en mi cuerpo. Lo único que me quedaba era pedir perdón por los pecados cometidos en esta vida, que muchos cometí, y como en un acto de contricción o arrepentimiento, un río de lágrimas se deslizaba por mis mejillas.
No quería morir, no podía articular palabra con la que pedir clemencia, y ni las lágrimas parecían ablandar el corazón del encapuchado. Seguía con la mano en alto y cada vez presionaba con más fuerza la empuñadura de la navaja como con rabia y, momentos antes de incrustarla en mi cuerpo, comprendí que tenía la intención de quitarse el pasamontañas. Sin duda quería darse a conocer. De ser un ladrón, ni por asomo se hubiera descubierto, por lo que entendí se trataba de un ajusticiamiento y pretendía con ese gesto darme a conocer la razón de mi próxima muerte. Viendo su rostro ataría cabos y comprendería el porqué del fatal desenlace. De repente, sentí una fuerte presión en mi pecho, y mientras la sangre brotaba como un surtidor, en esos últimos instantes de consciencia, lentamente..., comenzó a quitarse el pasamontañas.
En ese momento,... sentí una humedad sobre mi cuerpo y sobresaltado..., desperté. La cerveza que sostenía en la mano se inclinó desparramándose sobre mi pierna. El cansancio, no dio tregua, me había quedado dormido en el sillón sin darme cuenta. Respiré profundamente, todo había sido un sueño, una pesadilla, que apenas había durado cinco minutos. El corazón, esta vez y de verdad, iba a doscientos por hora. Le dí un trago a la cerveza que aún quedaba en la botella.
Una cierta intranquilidad me embargaba, en el sueño no logré ver el rostro del agresor, y pensé que a veces los sueños son premonitorios de algo que va a suceder. Si al menos hubiese visto el rostro, podía llegar a alguna conclusión. Ese cuerpo, por ahora sin rostro, empezaba a preocuparme y tenía la necesidad de salir de dudas, pero ¿de qué forma?. Solo se me ocurría una manera. Los sueños siempre están presentes en nuestra cabeza, van y vienen. Lo único que tenía que hacer es volver a soñar y buscar ese mismo sueño, entrar en él y descubrir al agresor, así podría tomar precauciones si había motivos para tomarlas. Desde ese momento, y por culpa del cansancio, una pesadilla se había trasladado a la realidad y, el desasosiego se había instalado en mi persona. 


miércoles, 22 de febrero de 2012

Instituto Luis Vives




Compañeros del Luis Vives, por los años 70 
Pasé siete años de mi juventud ligado al Instituto Luis Vives de Valencia, cuatro años de bachillerato elemental dos de superior y COU.  Fui uno de tantos alumnos que tuvo que trasladarse a las aulas provisionales en la Fuente de San Luis, mientras se remodelaba el Instituto. Esto como introducción para decir que el Instituto Luis Vives, es algo que me enorgullece decir, es mi Instituto. Me gusta pasar de vez en cuando por sus aledaños y recordar todo lo bueno que allí viví en esos años. Creo, sin equivocarme, que lo mismo le sucede a todos mis excompañeros.
Ese Instituto que participó varias veces en aquel mítico programa de Cesta y Puntos, alcanzando cierta notoriedad a nivel nacional. Ahora, tristemente, de nuevo es conocido a nivel nacional pero por distinto motivo, que no es otro que el de denunciar una realidad que acontece en "ésta nuestra comunidad", y la manera desorbitada de reprenderla. Son chavales preocupados por su futuro que han sufrido en sus carnes el derecho básico a manifestarse pacíficamente.
Un derroche, un despilfarro, que durante muchos años se ha llevado a cabo, agravado con la actual crisis, ha puesto en jaque a todos los estamentos de la enseñanza: profesores, aulas, recursos, alumnos,.. No hay dinero, dicen. Se recorta a los profesores, se escatima en calefacción, en luz, en colegios, en Institutos. ¿Cuantos carteles repartidos por todas partes?: " Açi el teu nou Institut" , que ya han cumplido algún que otro lustro, colocados antes de algunas elecciones autonómicas y locales, ya descoloridos por el paso del tiempo, y por donde los perros suelen hacer sus necesidades. ¿Cuantos colegios quedan aún en barracones provisionales?. Y sin embargo para otras cosas, si hay y ha habido dinero, con cantidades desproporcionadas: Aeropuertos para pasear, Papas, F1, Copa América, Tierras Míticas, Ciudades de la Luz, etc.
Todo son recortes que inciden sobre los más débiles. Subidas de impuestos, rebajas en los salarios, subida de precios por todas partes. También se van a limitar la concesión de becas para los estudios y ello ¿que significa?, pues que el que no tenga dinero no podrá acceder a una educación en igualdad de condiciones y ello conllevará la pérdida de algunos cerebros. Y hasta es posible que la división de clases se agudice.
Todos estos recortes están tratando de desviar el verdadero origen, aduciendo que se debe a una precaria situación económica heredada por sus antecesores. Si el dinero empleado en cosas innecesarias, que no han aportado ni por asomo el beneficio que nos vendieron, además con unos sobrecostes que están en tela de juicio. Si todo esto se hubiera empleado en aquello para lo que van destinado nuestros impuestos, otro gallo nos cantaría, y nuestra comunidad podría ser un verdadero ejemplo del " dinero bien empleado" , porque con todo ese dinero, se podrían haber construido institutos, colegios, hospitales, se habría podido pagar a proveedores (ello hubiese evitado algún que otro despido), y esto no les interesa remover, porque llovería sobre su tejado.
Y quién paga todo esto. Pues, el asalariado, la juventud, el parado, el que pronto lo estará.
Por ello, todos con el Luis Vives, y gracias a todos aquellos que desde todas partes de nuestro país se han solidarizado, porque no es un asunto meramente local, es algo que afecta a todos por igual.

viernes, 17 de febrero de 2012

¿Contradicciones?


Herramientas de trabajo
CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA


Artículo 35-1 
Todos los españoles tienen el deber de  trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.


Artículo 37-1
La ley garantizará el derecho a la negociación colectiva laboral entre los representantes de los trabajadores y empresarios, así como la fuerza vinculante entre los convenios.


No soy ningún experto en la materia, pero si yo he sentido la necesidad de consultarlos y compararlos con la nueva reforma laboral, imagino que, los expertos que tenemos, también habrán tenido la curiosidad por contrastarlos, y lo estarán haciendo, espero, nuestros representantes. 
A la vista de ello, y tomando solo lo más evidente, con la nueva reforma, no creo que, en la inmensa mayoría de los casos, mil euristas, o menos mil euristas, lo de la "remuneración suficiente para satisfacer las necesidades de la familia", está bastante complicado. El coste de la vida sigue subiendo, no solo los impuestos, sino las necesidades básicas, agravado con la potestad que se le da a los empresarios de reducir jornadas y remuneraciones.
Y referente al artículo 37-1, creo que se lo han cepillado de un plumazo. ¿Alguna de estas medidas pueden ser inconstitucionales?, alguien tendrá que decir algo al respecto.
Lo dejo al buen entender de cada cual.













miércoles, 15 de febrero de 2012

Y ya van dos

Y ya van dos. Primero la subida de impuestos, segundo la reforma laboral. Sin entrar en todos los pormenores que voces autorizadas no dejan de recalcar, quiero llamar la atención en determinados aspectos desde el punto de vista de un españolito de a pié.
Con esta reforma laboral, los empresarios no son tontos, y si yo fuera empresario y me ponen unas leyes como las que han puesto, lo tendría bastante claro.
Si hay que invertir, invertiría en las ETT, van a desempeñar un importante papel en el mercado laboral, y creo que el gobierno les ha dado un especial protagonismo para que los empresarios se fijen especialmente en ellas (Capítulo I del Artículo 1 de la reforma laboral). Con este tipo de contratación las empresas se quitan un montón de problemas, pagan a la ETT y éstas se apañan con el trabajador, y cuando no le interese, prescinden del mismo y santas pascuas. Mientras, el trabajador, a esperar otra oportunidad para trabajar unos cuantos días más.
Reducción de jornada con la parte proporcional de sueldo, con el consiguiente ahorro en S.Social y otras prebendas, y si necesito que trabajen más, pues se trabaja bajo mano, y al trabajador no le queda más que apechugar.
Si quiero desprenderme de algún trabajador y barato, si tengo delegaciones en otras poblaciones, no tengo más que trasladarlo, en la mayoría de los casos preferirán un acuerdo. Así puedo sustituirlo por otro trabajador al que le pagaré menos.
Si quiero trabajadores jóvenes y cualificados, pues, contrato en prácticas y a ser posible en jornada reducida. Si lo necesito más tiempo, se le pagan horas, unas pocas, y el resto bajo mano. Así tengo trabajador a jornada completa con contrato parcial.
Siempre se ha dicho que hecha la ley, hecha la trampa, pero esta ley además, es que se presta para ello.
Y los sindicatos, si ya estaban debilitados, pues, mas vale que recojan los bártulos. Solo les queda las movilizaciones, huelgas, y otras pataletas, pero creo que han hecho tarde. Como alguien ha dicho, se han ocupado más por los trabajadores en activo que por los desempleados.
Consecuencia de todo esto, más paro, y si se llega el momento de que baje, habrá que hacer un estudio del tipo de contratos que se producen, porque el paro debe reducirse pero con contratos y trabajos dignos que permitan una vida en condiciones.
Todo esto tiene más importancia de la que parece sobre todo a nivel social. Con estos contratos que se avecinan:
¿Quien podrá comprar una vivienda?, ni siquiera dará para pagarse un alquiler. O proliferarán alquiler de viviendas entre varios inquilinos, en lofts baratos. O lo más económicos, vivir con los padres.
¿Quien se atreverá a formar una familia? Disminuirán los matrimonios, o parejas de hecho, pues ni aún trabajando dos podrán llegar a fin de mes. Disminuirá la natalidad.
¿La jubilación?. Con las cotizaciones a la S. Social con esos precarios sueldos, si se llega a cotizar los 37 años ya será un milagro, serán pensiones de miseria.
Y dicen que ahora van a por los bancos, para que se concedan créditos e hipotecas a las viviendas. ¿Quien, con los sueldos que se avecinan podrán hacer frente a una hipoteca? Pocos, o casi nadie.
Una reforma laboral a la medida de los empresarios, en detrimento de los trabajadores. Actualmente, quien tiene un trabajo tiene un tesoro, lo complicado será mantenerlo.
De una forma encubierta, esta reforma laboral, quiere fomentar la proliferación de los autónomos, por ser un colectivo que prácticamente da pocos problemas, que tiene pocas prebendas de cara a la administración y que por contra les puede aportar suculentos beneficios.
Es elemental que para salir del pozo, el consumo debe reactivarse, pero va a ser poco probable porque cada medida que toman supone una disminución del poder adquisitivo, desde la subida de impuestos hasta una rebaja en los salarios.
Este gobierno debería de tener más sensibilidad y dejar de  desdecirse,  de contradecirse. El problema reside en su electorado que debería sustituir la devoción por la información. Creo que muchos de sus votantes deben de estar arrepintiéndose, porque no se ajusta a lo poco que dijeron. Las elecciones andaluzas pueden ser un termómetro, y si consiguen ganar, pues habrá que felicitarles por su poder de hipnosis y habrá que asumir que España es diferente.

sábado, 11 de febrero de 2012

La abuela María "Pedro" y la cebolla




        Releyendo "La Ciudad  de los Unicornios Plateados", cuento ilustrado del insigne Jack Babiloni, que os recomiendo, llegado al punto en donde "Cuqui, mientras tanto y como siempre, sonreía" , me he acordado de repente de la abuela María "Pedro". Pedro era su apodo, creo que por parte de su padre que se llamaba Pedro. Este pasaje se encuadra en un texto que, modestamente, tuve a bien dedicar a Paco y Cuqui, en su cuarenta aniversario. Viví unos meses en casa de Paco, hasta el momento de contraer matrimonio con Cuqui. Siempre me he preguntado por qué fui a vivir a Madrid con Paco, y la única conclusión que he sacado es que, de  pequeño, tenía una frágil salud y me mandaron allí por aquello de que un cambio de aires podía resultar beneficioso. La cuestión es que compartí aquellos meses con la abuela María, con Paco y con Merche (Cuqui), a la que mirando hacia arríba    mando un beso. Este texto, con algún retoque o pequeño añadido, sigue así:

 "" Siempre he sido bastante comilón, de pequeño y de joven, tolerando toda clase de comida, salvo la cebolla hervida. Es algo superior a mis fuerzas, no soportando esa textura blanda ni su sabor cuando es muy acusado. Pocas veces me la “dan”(a veces me la han querido colar), porque la huelo. Nunca recuerdo haberla comido, porque me provoca angustia y ganas de vomitar, hasta actualmente. A veces pienso que es algo psicológico, pero como si no la como no pasa nada, prefiero evitarlo a pasar un mal rato. Cada uno tiene su cruz. Resulta que un mes antes de la boda vino mi padre a reformar algo del piso de Paco, allí, en la Ciudad de los Ángeles. En las comidas, cuando mi abuela ponía hervido, recuerdo que yo apartaba la cebolla y no me la comía, ello exasperaba a la abuela:
-“El Mariano éste, ¡cómo se nota que ha venido su padre!. Siempre se la ha comido y ahora, ¡como está su padre ya no le gusta!”.-  Con cierto retintín que a mi padre no le debía de hacer mucha gracia.
Claro, mi padre me hacía apartarla para que no la comiese si no la quería.
La abuela era de la vieja escuela: si algo no te gusta, pues lo tienes para comer, merendar, cenar, desayunar,..., hasta que te lo comas.
Tengo, a pesar de todo, un grato recuerdo de la abuela. Se enfadaba cuando le gastaba bromas y si no lo hacía:
-....como soy un cero a la izquierda!-
Tenía sus rarezas, y no recuerdo a nadie como ella incapaz de llamarme por mi verdadero nombre. De mil maneras me bautizó: Mariano, El tío Chiflidos, Cantinflas, Roque, Manolo,....,
La abuela María vivía a temporadas con cada uno de sus hijos, no tenía casa propia, y como es hasta cierto punto natural, se sentía en casa ajena viendo coartada su libertad de hacer esto o lo otro. 
Siempre estuvo obsesionada con tener su propia casa. Así podría hacer lo que quisiera sin que nadie le dijera nada, a pesar de que nunca nadie le dijo nada. Puede que no sea tan bueno que los hijos en su afán de preservar a sus mayores en la vejez, traten de evitarles esfuerzos, que no lo son tanto para ellos, al contrario, los pueden mantener más vivos. En esto puede que los hijos, en general, fallen o fallemos. A pesar de ello, la abuela no era consciente de los hijos que tenía, y de los nietos, que siempre procuramos lo mejor para ella, sacrificando nuestra comodidad en beneficio de ella.
Me daba cierta lástima porque, de la pensión social que cobró en los últimos años de su vejez, pudo ahorrar unas pesetas. Recordaba que su padre compró una casa por unas veinte mil (imaginaros en qué año). Ella, en su ignorancia, al verse con suficiente capital quería comprarse una casa para vivir en ella, así nadie podría decirle lo que tenía que hacer. Lo que no sabía es que, en aquella época, los viviendas debían andar ya por el millón o más (cantidad irrisoria para los tiempos actuales).
     ¿Por qué será que nunca estamos satisfechos con lo que tenemos y que cuanto más tenemos más queremos?. Será la propia naturaleza humana.
     Aun recuerdo a María "Pedro", con su delantal, arrastrando su ligera cojera y cómo se quedaba dormida, con la boca abierta, delante del televisor, con su ganchillo medio caído entre sus manos.



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...